Nervios.

Esa sensación eléctrica que te recorre por dentro. Que te revuelve la guata..... que hace que quieras salir corriendo y gritar

Como vivir con eso antes de algo importante?

Y más  aún cómo acompañar a otros?

 

Nos enfrentamos a algo desconocido y estamos nerviosos.

La verdad yo más que nerviosa estoy expectante. Tengo muchas ganas de vivirlo YA! Y de empezar esa nueva etapa pronto.

Cambiarse de país es todo un evento y no pasa desapercibido en la rutina de los niños.

Así que pensé en contarles un poco de cómo lo hemos vivido nosotros con Begoña de 4 años.

 

Seguridad y rutina.

Para mi ambas cosas son clave desde que soy mamá.

Créanme que fue un gran descubrimiento esto de ser tan organizada y apegada a la rutina.

Me encontré con este pedacito de mí cuando nació ella y me fue mostrando lo importante que era el tener rutinas claras.

La Bego se distrae fácil. Quiere estar en todo. Y el tener un piso firme siento que le ayuda a no irse flotando cada vez que ve algo pasar.

Nunca pensé ser la mamá que movía su día por las comidas de su bebé. Y mírenme hoy 🙈

Pero siento que es lo que ella necesita. Que le da claridad y calma. Ella sabe qué hay antes y qué hay después.

Por lo que las rutinas han sido clave para mantener la calma en medio del caos que significa cerrar la tienda y armar el viaje.

Hemos mantenido siempre los horarios y por más que la casa esté cambiando y se vayan moviendo muebles y cosas materiales, nos hemos dedicado a mantener los ritos que siempre hemos hecho.

Ha sido vital recalcar incluso desde antes de comenzar a mover cosas en la casa, el hecho de que HOGAR somos nosotros. Que las cosas materiales a veces se tienen y a veces no. Y que en nosotros puede confiar.

 

Ese es el otro punto. La seguridad.

Brindarle compañía en sus miedos. Evitando traspasar los nuestros.

Nosotros somos muy abiertos. Conversamos de todos los temas en la mesa y ella es parte de todas nuestras conversaciones.

Pero siento que es vital hacer una diferencia entre conversar de todo y generarle miedos o ansiedad. Es una niña y no merece cargar con nuestras aprensiones.

Por eso, de día la acompañamos a ella  y de noche hablamos entre nosotros.

Lloramos, nos acompañamos, nos desahogamos, y nos armamos de valor para ser los pilares de la pulguita.

Ella tiene sus propios miedos y muchas veces estamos tan acostumbrados a centrarnos en nosotros mismos que no nos damos cuenta de que mis miedos no son los mismos que los suyos.

La Begoña se adapta. Es una niña que cae bien, que tiene en su esencia eso que hace que sea “querible”. Es como el agua que se adapta a los ríos más movidos o a los lagos más tranquilos.

Pero eso mismo hace que muchas veces no se conecte con lo que tiene adentro. Así que es mi tarea ayudarla a lograrlo.

Cada ciertos días me tomo el tiempo de preguntarle cómo se siente. No lo hago hace mucho pero ha sido un descubrimiento hermoso y radical. Siento que será un momento muy nuestro para el resto de nuestras vidas. Sentarnos a conversar. Lograr que se conecte y abra.

El otro día ella estaba tensa, de mal humor, inquieta. Así que me senté con ella y aunque no quería quedarse quieta le pregunté (más de una vez) cómo se sentía. Estalló en llanto!

Yo y mis miedos empezamos a imaginarnos opciones (“que me daría miedo a mi si estuviera en esta situación?”) pero me paré en seco y la ayude a poner en palabras SUS MIEDOS.

Me sorprendí!

Cada vez que alguien nos pregunta cómo va el viaje mencionan el avión. Todos le dicen que volar va a ser súper entretenido y que el avión es grande y blablabla. Nunca le presté atención.

Pero en esa conversación me di cuenta de que no le da miedo llegar a Suiza. Le hemos mostrado fotos y hablado tan bonito de los parques y lugares que va a conocer que no le asusta.

Le da miedo el avión! Porque no sabe lo que significa andar en avión. Porque la única vez que ha volado tenía 1 año y no lo recuerda!

No entiende cuando le explico qué hay un pasillo, asientos incómodos, baño y que no va a ir sentada en su silla (de auto) sino en un asiento de grandes.

Fue tan liberador ese momento! Me dio tanta ternura y entendí tan bien su miedo!

Agarré el computador y busqué un video de un avión. Le expliqué más o menos cómo sería. Vio los pasillos, las ventanas, los asientos y fue como que algo hizo click en ella y se tranquilizó.

Eso era. Eso le asustaba y lo tenía atrapado adentro la pobre!

Siento que fue iluminador para mi.

Me hizo darme cuenta de que a veces mis miedos son mucho más simples de lo que mi cabeza me hace creer. Que me angustio por cosas que tienen explicación y que si tan solo me tomo el tiempo de conectar conmigo misma y enfrentarme a ese miedo todo tiene solución.

Pucha oh que son buenos profesores estos mini humanos!

 

Así que en resumen:

Rutina y seguridad.

Aunque igual como tips puedo decirles que estamos tomando flores de Bach, echinacea (ayuda a fortalecer las defensas) y mucho aceite esencial de lavanda para la calma.

Puede que sirvan, puede que no, al final depende de quien crea. Por ahora prefiero confiar.

1 comentario

Llancafil

Te leí y fue escucharte, fue tan real el relato que te juro !! Lograste transmitirlo como si estuviéramos en esa escena.
Hace poco a mi Maiten le diagnosticaron Trastorno de Integración sensorial, era la primera vez que lo escuchaba.
Uno de los mayores desafíos es precisamente el “control “ e identificación de las emociones, cuando me explicaron eso y nos dieron un sinfín de tareas me dije: “¡vaya! Son tareas para Maiten y para mi , porque pucha que hasta a los grandes nos cuesta abrir o reconocer nuestras emociones “
Volviendo a ustedes, los leo y sigo atentamente. Soy una fiel creyente que todos podemos aprender de todos y , que si bien , no tenemos pensado cambiar de país … si estamos trabajando para darle un mundo distinto a nuestro choyün / brote (mapudungun)
Los abrazo!!! Que Tomás le cuente anécdotas simpáticas a Bego sobre los aviones
❤️🙌🏾💪🏾

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